En la tercera jornada del juicio que investiga las causas del fallecimiento de Diego Armando Maradona, otro de los focos en la declaración de una de sus hijas se trasladó a las graves falencias de infraestructura que marcaron el final del astro en el barrio San Andrés de Tigre. Gianinna Maradona describió ante el tribunal una realidad que distaba mucho de ser la internación de alta complejidad prometida: una habitación improvisada junto a la cocina, baños inaccesibles y la ausencia total del equipamiento médico de emergencia. Para la hija del 'Diez', las condiciones de la vivienda no solo fueron indignas, sino que constituyeron un escenario de desidia que resultó determinante en el desenlace fatal.

“Yo me enojé cuando vi la casa. No era la casa que mi papá merecía y no por los lujos”, comenzó Gianinna. La principal crítica radicó en la falta de infraestructura básica para un paciente con movilidad reducida. La casa no contaba con una habitación en planta baja con baño en suite, lo que obligó a improvisar un dormitorio en un espacio que, según sus palabras, era totalmente inadecuado: “El cuarto que le armaron era al lado de la cocina, la puerta no cerraba”.

A la falta de comodidad se sumó la ausencia total del equipamiento médico prometido por Leopoldo Luque y Agustina Cosachov. Gianinna aseguró que la familia aceptó la internación bajo la promesa de que Diego estaría monitoreado constantemente. “Nos habían prometido que iba a tener la aparatología necesaria. Creíamos que le iban a tomar el pulso, dormir con el cosito del dedo. Lo único que vi en la casa era el saturador”, denunció ante la justicia.

La seguridad médica fue otro punto de conflicto. Según el testimonio, los coordinadores del tratamiento habían garantizado la presencia de una ambulancia de alta complejidad de forma permanente en la puerta del barrio cerrado o en las cercanías, debido a la ubicación remota de la vivienda dentro del predio. “Luque y Cosachov me dijeron que iba a haber una ambulancia cerquita. Nunca la vi”, afirmó Gianinna.

Finalmente, la joven relató las dificultades de acceso el día del fallecimiento, señalando que la ubicación de la casa —la última en una esquina y lejos de la entrada— complicó incluso su propio ingreso aquel 25 de noviembre. Esta descripción refuerza la hipótesis de la querella sobre una "internación domiciliaria" que, en la práctica, habría sido un abandono encubierto, carente de los elementos mínimos de emergencia que un paciente con antecedentes cardíacos y neurológicos requería.